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Problemática de la educación superior. Análisis, comentarios, crítica y propuestas

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Fuga de cerebros mexicanos ¿Realidad preocupante o mito genial? Sexta parte

P ara continuar con la serie sobre el fenómeno de “fuga de cerebros” de mexicanos hacia el exterior, particularmente con destino en Estados Unidos, abordaremos en esta y en las próximas entregas un nuevo ángulo, el que corresponde a la migración de trabajadores temporales a través del sistema de visas otorgadas por el gobierno estadounidense con ese propósito. La información al respecto es relevante dado que las regulaciones migratorias de EU especifican con cierto detalle el perfil del visitante o trabajador temporal en función tanto del tipo de trabajo que habrá de desempeñar como el nivel de habilidad requerido.

Para comenzar conviene distinguir entre dos grandes grupos: el que corresponde al estatus migratorio denominado “residencia legal permanente”, popularmente conocido como visa “green-card”, y el que corresponde a la “residencia legal temporal”, para el cual existe un amplio catálogo de visas que autorizan distintos plazos de permanencia temporal de acuerdo al objeto de la migración.

A pesar de su denominación, la residencia legal permanente es una autorización temporal sujeta a refrendo cada diez años. Se considera una suerte de condición migratoria intermedia entre la residencia temporal con plazo y propósito definido y la naturalización. Los tenedores de “green-cards” están autorizados para trabajar, percibir salarios y prestaciones, pero adolecen de derechos ciudadanos fundamentales.

Del 2000 a la fecha el gobierno estadounidense ha otorgado aproximadamente un millón de autorizaciones por año, de las cuales sólo un quince por ciento mediante la demostración de una puesto de trabajo estable, cuyo empleador avala la solicitud del interesado. La gran mayoría de las “green-cards” son obtenidas mediante la constatación de condiciones de parentesco.

México destaca como el país cuyos ciudadanos obtienen el mayor número y proporción de los visados de residencia permanente en EU. Los datos de 2007 (los más recientes en la estadística ofical) indican que de un total de 1,052,415 “green-cards” autorizadas, 143,180 fueron para mexicanos, lo que equivale al 13.6 por ciento del total. La cifra mexicana es superior, por ejemplo, a la de todos los europeos que adquirieron ese año tal estatus migratorio. De las visas concedidas a mexicanos sólo 11,900 se otorgaron por la vía del cumplimiento de requisitos laborales.

Las visas de residencia temporal legal en EU registran el mayor volumen mundial. En 2007 las embajadas estadounidenses autorizaron un gran total de 37,149,651 visas. Cabe aclarar que casi el setenta por ciento de éstas corresponde a motivos turísticos, es decir visitantes temporales en viaje de placer. La siguiente categoría, por su importancia cuantitativa, es la de visitante temporal en viaje de negocios. Más de 5.4 millones de visas se expidieron bajo esa denominación. El resto corresponde a propósitos más específicos y vale la pena comentar algunas de ellas.

Para estudiantes se otorgaron (seguimos en 2007) un total de 787,756 visas, en su gran mayoría para estudios superiores o de posgrado. De estas, los mexicanos obtuvieron 54,836 (7.0 por ciento del total). Para ocupaciones altamente especializadas, que suponen al menos formación profesional, se concedieron 461,730 visas categoría H1B, la mayoría para ocupaciones relacionadas con informática y telecomunicaciones. De estas últimas –de las que más adelante nos ocuparemos con algún detalle, los mexicanos fueron beneficiarios de 18,165 (3.9 por ciento del total). En cambio, nuestros connacionales representaron el mayor volumen proporcional en las visas H2A, para trabajadores agrícolas, con un total de 79,394, lo que representa el 90.9 por ciento de las otorgadas en esta categoría, y H2B para trabajadores no agrícolas, con 43,660 visas o 57.7 por ciento de las mismas.

Llama la atención, por otra parte, que de las 85,142 visas para trabajadores profesionales otorgadas en 2007 al amparo del TLCAN, los mexicanos únicamente obtuvieron 15,299, o sea el 18 por ciento del total. El 82 por ciento restante se destinó a ciudadanos canadienses. En la próxima entrega analizaremos en particular las visas H1B y las visas TLCAN con la finalidad de buscar en ellas trazas concretas de la fuga de cerebros.

Publicado en Campus Milenio, núm. 320, 14 de mayo 2009